viernes, 25 de enero de 2008

a modo de paroxitica, apocaliptica y beneplacita. tensíon para el hueveo.



La muerte de la Periodista Verdugo, Patricia, pasó más bien desapercibida a nivel nacional, especialmente entre quienes con chauvinismos incluido, aún lloran a Julito Martinez.
No hay punto de comparación.
No lo hay, y no porque resulte odioso hacer comparaciones las dejaré de hacer, pero aqui lo que pretendo hacer valer es el valor del trabajo comprometido contra el valor del trabajo subsidiario.
El Trabajo comprometido es aquel que lo hace a uno jugarse hasta la vida si así fuese necesario para obtener los resultados, por cierto que nunca en defensa de intereses mezquinos sino en afán de poder ofrecer,una mirada distinta, que porinédita y audaz genere que les tiemblen las piernas a los que nos la hacen o hicieron temblar en otro tiempo. popr optro aldo el trabajo subsidiario, es ese trabajo donde digamos lo que digamos, nunca saldremos de los limites eticos y (escondidos bajo el cobarde manto del sentido común) menos aún nos lograremos enfrentar cara a cara con los que (solapada y debilmente) criticamos.
Si Ud necesita más pistas.... para entenderme, avisemé.

¿Cual es el tema?
Simple...pero complejo a la vez
Nuestra memoria como chilenos, nuestra memoria tan enajenadas de nosotros mismos, de lo que fuimos, de lo que somos, de lo que pretendemos.
así como vi el (merecido) homenaje en la calle del pueblo para con Julito MArtinez, me hubiese lo mismo gustado ver esos petalos de cariño y admiración caer tambien encima de la más genuina y valiente rosa (porque de eso se trata ser periodita o no...ser un vaiente, no hablo de los payaso de matinal que se divierten toda una mañana en una playa postiza), de eso se trata ser pesona...de eso se trató para Patricia ser mujer.

Blasfemos, como los hay, dirá mil cosas, muchas de ellas sin el más leve sentido de la ubicuidad ni la decencia (supongasé ud. los que hablan y repiten como vano rezo acerca de "la obra" del dictador) mismos que ante la presencia valiente y ruidosa de la Verdugo, simplemnte como ratones en la jaula...sólo atinaron a escabullirse.
Nuestra memoria ha sido burlada tergiversada en años de mentiras y tupidos velos que no se atreven a contar toda la verdad de la Historia o las Historias....semejante monumento a la insipidez. sólo puede lograse con años de práctica, y en eso somos expertos pronto "celebraremos" 200.......

Hoy que tenemos frente a nuestros ojos la paroxis del decimononico discurso entre civilizacion y barbarie y que en las calles nosotros huimos a pie...corriendo siempre y ellos nos persiguen en caballos (porque los blancos van a caballo y el indio, el truhán, el incivilizado a pies), hoyb que la sangre de un comunero "ensució" consu sangre el gobierno cidadano de la Michelle...
hoy
es un día en que podriamos advertir algunas cosas, no amenazar, sólo advertir.
advertir por ejemplo que la paciencia se acaba...
advertir que...ya no les creemos 8aunque algunos digan que esto no va a cambiar)
advertir que
en algún momento y como lo hizo Lautaro....en coloniales episodios....
nosotros tambien aprenderemos a usar el caballo.

aunque eso nos siga costando derrame de sangre....

en memoria de Patricia Verdugo, periodista chilena que entregó su vida en la causa mas justa de todas, la justicia y Matias Catrileo, comunero, estudiainte mapuche asesinado por las fuerzas de "orden público", esperamos que no impunemente.

2 comentarios:

Consuelo Hayden dijo...

Así es pues, una cosa es tener tino para juzgar limpiamente un partido, y otra cosa es dedicar la vida a la justicia social. Pocos historiadores pueden siquiera pensar en medirse con Patricia Verdugo en su aporte a la verdad sobre la dictadura, sobre nosotros como sociedad.

Mallén dijo...

Créame, querido amigo, que los avatares de la vida me tenían al pendiente a nivel casi personal de la salud de la gran Verdugo. Fui, y soy su admiradora, y qué. Ella, baluarte de ese periodismo ideologizado que me llevó a abrazar esta profesión tan bella y vapuleada. Ella, mujer fuerte y templada, curtida por las vivencias crudas, asertiva, tenaz, porfiada como pocas... sabía de su enfermedad desde hace tiempo, e insisto, seguí su evolución con interés y prudencia. Justo la noche antes de su partida, me bebía unos roncetes brindando en su honor, con un par de periodistas amigos, interesados todos en cómo ella seguía. La de cosas, no?
(Como verás, ya volvimos)