
Soñaba con dormirme en los funerales de los míos, pero no he dormido en ninguno, soñaba que iba a escribir la mejor novela de la Historia, pero dejé a la Historia afuera esperando. Cual quiltro busqué sólo calor, pero las más de las veces el frío me entumeció y la pérdida de lo que arriba se quedó, me engaño siempre, lo hace hasta esta hora, la hora de la humillación. Me interesó y no me interesó (porque ni siquiera me importó ponerle nombre a la mascota que se perdió en porteños caminos), lo mismo me pasó cuando encontrado de frente a mis temores, les saqué la lengua para huir tranquilo, porque ellos…de todos modos me iban a perseguir mas tiempo. Al sistema hay que darle vuelta la mano me dijo el pastor de la hoja verde y la flor morada. Tardé o tarde me llego el mensaje, así que olímpicamente me hice el boby (como diría Ramírez), dejé que la mala coincidencia (Fonfito) jugara un rato a la escondida con lo que quedaba de mi. Así estuve. Hasta que miré (como la escarcha mira), muchos amaneceres sin darme cuenta que eran todos para mí, no los ignoré porque a cada rato amanecía siempre en mi vida, y la despedida solo apareció porque lo provocó la eterna bienvenida prometida para todos los que quisimos creer y los que quisieron volver.
Descuidado como continuamente me comporté y vestí, me dispuse a contarme mi propio sueño…ya había errado cuando lo vendí por unas pocas monedas y corté las amarras del barco que se iba…ahora sin mí. Pero pensando en una noche de Julio, salí a la feria de las antigüedades y compré otro sueño, en lugar de un nuevo stock de cariños y amistades que me parecía que si funcionarían. Mal que mal de eso vivo (o vivimos) y pasó así tal cual se los cuento, para que no se Confundan y nadie diga que me vió en ese momento en que decidí momentáneamente…morirme de memoria.
Afuera, en el tiempo de las nuevas mentiras, me puse a tomar solcito, como dicen las viejitas, propagandística (mente) me armé de un traje nuevo viejo y comencé a horadar las raíces de mis antiguas alegrías. Las odié, se habían quedado mirando ellas mismas y se habían puesto vanidosas, creyendo que todo lo podrían controlar. Sin un aire que me delatara en esa mi sutil rebeldía caminé buscando la jeringuilla que se me había perdido y que era capaz de cambiar por una moneda de un peso (chileno)…hasta que encontré…una.
Y mi suerte cambió.
Supongo que ...Sí
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